Es difícil imaginar cómo será la tecnología dentro de una década, con lo que pensar cómo conviviremos con ella dentro de medio siglo se antoja una quimera. Sin embargo, Intel ha presentado un estudio que pone los hogares inteligentes en el centro de esa evolución que deberá facilitar la vida de todos, especialmente la de las personas con discapacidad y personas mayores.
En su estudio, Intel ha preguntado a más de 1.000 consumidores en Estados Unidos sobre cómo veían la evolución de la tecnología en los próximos 50 años.
Uno de los resultados más llamativos es que casi tres de cada cuatro padres se mostraban entusiasmados sobre las posibilidades de los hogares inteligentes, y más de la mitad ve un aumento de la tecnología que tenemos en nuestras casas.
La tecnología en el hogar es clave para mejorar la autonomía de personas con discapacidad y mayores, en la que la inteligencia artificial deberá tener un papel clave.
Así, más de la mitad de los encuestados por Intel confían en que la inteligencia artificial les ayudará a mejorar su calidad de vida automatizando tareas diarias y prediciendo sus necesidades, gustos y costumbres.
Hasta tal punto es la confianza de los consumidores en el futuro de los hogares conectados que, pensando en dentro de 50 años, sitúan su importancia al mismo nivel que la de los ordenadores personales y casi a la altura de los teléfonos inteligentes.
Sin duda, la tecnología en el hogar y la inteligencia artificial son dos de los pilares que deben cimentar una gran revolución que mejore la calidad de vida y la autonomía de las personas con discapacidad.
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