Por un lado, la fundación impulsará Blue Thinking, una propuesta de la Universidad Rey Juan Carlos y la Asociación Alenta para desarrollar una aplicación accesible cognitivamente que permita a la persona con TEA aprender programación a la vez que ejercita y fortalece sus funciones ejecutivas.
La aplicación estará destinada a niños y adolescentes entre 6 y 16 años que tengan TEA o no, de manera que puede formar parte de un recurso inclusivo en escuelas e institutos.
El segundo proyecto se denomina Lancelot y ha sido presentado por la U-TAD y por la Asociación Pauta, y propone una solución para la intervención y tratamiento de fobias en personas con autismo combinando la realidad virtual y sensores de biofeedback.
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