Una investigadora de la Universidad de Sevilla ha patentado un sistema de medición de cargas incorporado en bastones de antebrazo o muletas que avisa sensorialmente al paciente si los utiliza de forma incorrecta.
La iniciativa, desarrollada por el grupo de investigación del área de fisioterapia de la Universidad de Sevilla, ha contado con la colaboración de los departamentos de tecnología electrónica, mecánica y tecnología de computadores, así como también de la Cátedra Telefónica.
Se trata de un bastón compacto, sin cables ni piezas de electrónica o mecánica visibles, cuya principal innovación reside en la incorporación de un sistema de medición de cargas, utilizando una tecnología de comunicación por radiofrecuencia de última generación denominada GCH2.
Este sistema, que resulta muy fácil de utilizar al no requerir grandes conocimientos técnicos, emite señales acústicas y/o visuales al usuario en caso de que abandone el rango de fuerzas predeterminado por su fisioterapeuta, permitiéndole así tomar conciencia de su error y autocorregirse.
Aunque por norma general, tanto el médico como el fisioterapeuta dan pautas verbales a aquellos pacientes que necesitan utilizar bastones de antebrazo o muletas para poder caminar descargando parcialmente su peso corporal a causa de lesiones musculo-esqueléticas en algún miembro inferior o bien por intervenciones quirúrgicas, se han realizado estudios que demuestran la ineficacia de estas indicaciones debido a la imposibilidad de conocer con exactitud la carga ejercida.
“Utilizar mal un bastón de antebrazo supone un retraso en la recuperación y a veces puede provocar secuelas irreversibles como el deterioro de los tejidos e incluso la necesidad de realizar nuevas intervenciones quirúrgicas”, explica Gema Chamorro, inventora de la patente.
Esta muleta inteligente permite minimizar los riesgos y ayuda tanto a pacientes como a fisioterapeutas a corregir desalineaciones corporales, apoyos plantares anormales, asimetría en los pasos y otras alteraciones de los patrones normales de marcha que suelen sufrir personas que se ven obligadas a utilizar bastones de antebrazo.
A partir de las investigaciones desarrolladas con este Sistema GCH2, tanto médicos como fisioterapeutas podrán disponer de protocolos de actuación que posibilitarán indicar la carga exacta que el paciente necesita durante la marcha asistida a lo largo de su proceso de recuperación, favoreciendo un tratamiento fisioterapéutico más eficiente y eficaz.
Una vez patentado, sus responsables buscan ahora empresas interesadas en la explotación y difusión de esta tecnología para poder implantarla en clínicas de fisioterapia y hospitales.
Regístrate como: