Un pasatiempo tan recurrido como los videojuegos online contribuye al diagnóstico masivo de casos de malaria en el mundo. Es uno de los proyectos de emprendimiento que han aparecido en los últimos años en el ámbito de la salud abriéndose paso en España.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene registrados unos 200 millones casos de malaria anuales en todo el mundo. Un niño muere cada minuto afectado por los parásitos transmitidos a través de la picadura de un mosquito y el diagnóstico no es tan fácil. Un microscopista tarda hasta 30 minutos en buscar el rastro del parásito en la sangre de manera manual.
Si este trabajo rutinario fuese realizado por millones de personas en todo el mundo, resultaría más rápido y fácil. Tan sencillo como hacer click e invertir un solo minuto del tiempo libre en jugar una partida de videojuego para identificar los casos de la malaria y así combatir de forma más efectiva esta epidemia.
A esta conclusión llegó a través de un estudio el grupo de científicos españoles encabezado por Miguel Luengo- Oroz, del Grupo de Tecnología de Imágenes Biomédicas & CEI Moncloa de la Universidad Politécnica y Universidad Complutense de Madrid. El juego online que han diseñado estos jovencísimos investigadores enseña a los internautas a encontrar parásitos de malaria en imágenes reales digitalizadas a partir de muestras de sangre procedentes de personas afectadas.
Crear una comunidad de ciudadanos-jugadores capaces de identificar la enfermedad de forma sencilla demuestra que los juegos colaborativos y las redes sociales brindan muchas oportunidades para el bien de la salud global, en palabras de Miguel Luengo-Oroz.
A Miguel le llegó la inspiración hace diez años cuando estaba en París enrolado en un proyecto de inteligencia artificial aplicado al diagnóstico de esta misma enfermedad. Este fue el germen de su actual juego, llamado MalariaSpot.
En Francia pudo constatar que a los médicos de cabecera les costaba diagnosticar casos de malaria, quizá porque no estaban muy acostumbrados a ver enfermos (el mosquito viajaba en avión desde otros países y se contabilizaban casos especialmente en zonas cercanas a aeropuertos franceses) y el veredicto podía tardar demasiado. Se hacía necesario pensar en soluciones de telemedicina e inteligencia artificial, aunque el proyecto de París quedó solo en un boceto.
“Hace unos tres años, leí un libro que trataba sobre el tremendo potencial de los videojuegos para cambiar el mundo: Reality is broken, de Jane McGonigal”, explica Miguel. Entonces decidió aplicar a la malaria la inteligencia colectiva que aportan muchas personas, como complemento a los métodos de rastreo existentes. Ya había algunos proyectos colectivos de esta índole en los que la gente se dedicaba a algo tan curioso como identificar planetas. Así que, meses después, Miguel lanzaba MalariaSpot, el primer ensayo a nivel mundial de telediagnosis de imágenes médicas de esta enfermedad.
Para la cesión de imágenes, este proyecto colabora con el doctor John Frean, de National Institute for Connunicables Diseases, de Johannesburgo (Sudáfrica).
Pero MalariaSpot no pretende quedarse en un videojuego para PC; ahora los cazadores-jugadores pueden también jugar desde sus smartphones. Aquí viene la fase más importante, según el propio Miguel: “Llevar este juego en forma de aplicación a todos los smartphones del mundo, habida cuenta de que el uso de estos celulares está cada vez más extendido”. Y no limitarse solo a eso.
También se puede utilizar el smartphone para la toma de imágenes, es decir, “un teléfono móvil se convertiría en microscopio para captar las imágenes de las muestras y enviarlas a Internet”, dice el investigador argumentando que existe red móvil en casi todo el planeta, “incluso en las regiones a priori más desfavorecidas”.
Sara Gil, la responsable de Comunicación de MalariaSpot, ha ido registrando la respuesta de los jugadores desde los orígenes y califica su implicación de “excepcional”. Solo en el primer mes tras el lanzamiento del juego ya se contabilizaron más de 12.000 partidas de jugadores voluntarios procedentes un total de 95 países diferentes.
MalariaSpot tiene muy buena acogida en países latinoamericanos, aunque Sara dice que hay jugadores de todo el mundo. “Además, no pasa casi ni un día sin que recibamos un mail de alguien ofreciéndose a colaborar con nosotros, desde enfermeros de Estados Unidos a técnicos de laboratorio de España”. Por otro lado, han percibido donaciones de particulares y, sobre todo, muchos gestos de apoyo.
La buena acogida que tiene este juego queda plasmada en las redes sociales, donde no han faltado mensajes de aliento del tipo “Menos Candy Crush y más MalariaSpot”.
En el futuro, Miguel y su equipo querrían desarrollar nuevos juegos en todo tipo de plataformas basándose en estos métodos para así diagnosticar y minimizar el tiempo necesario de recuento exacto de parásitos.
Actualmente, el científico español está investigando cómo analizar con inteligencia colectiva otros tipos de imágenes biomédicas como son las muestras para el diagnóstico de la tuberculosis. También tiene en mente otras posibilidades como es el análisis de las imágenes de citologías para la detección precoz del cáncer de cuello de útero. “Aquellas enfermedades diagnosticadas a través de imágenes son todas ellas potenciales candidatas para aplicarles el mismo modelo de MalariaSpot”, asegura Miguel.
Regístrate como: