El prototipo del BrainAble puede leer los impulsos cerebrales que la persona genera para realizar una determinada actividad (por ejemplo, cambiar de canal de TV), interpretarlos y actuar por ella en su entorno doméstico o social. Además, el sistema aprende los hábitos de los usuarios y trata de entender el contexto en el que se están utilizando, automatizando algunas acciones habituales (por ejemplo, regular la temperatura del hogar a gusto del usuario), y también puede monitorizar si el paciente está cansado y, si es así, adaptar y hacer que su uso sea más cómodo. De esta manera, otorgándole más autonomía en su vida cotidiana, el sistema BrainAble permite mejorar la inclusión social y la calidad de vida de las personas con discapacidades funcionales severas.