Una de las principales ventajas que ofrece la impresión 3D es la reducción de los costes de fabricación y la posibilidad de personalizar cada pieza a las necesidades de los usuarios, algo que es fundamental para la creación de tecnología dirigida a personas con discapacidad.
Un ejemplo claro es el de la compañía guipuzcoana Gogoa, dedicada a la fabricación de exoesqueletos y dispositivos dirigidos a la rehabilitación y que ha incorporado la tecnología de impresión MultiJet Fusion 3D de HP a sus procesos productivos.
El uso de esta tecnología permite a Gogoa una gran flexibilidad en el diseño de sus productos para mejorar el tiempo de fabricación y para que se adapten fácilmente a cada usuario, a la vez que se abarata el precio de las prótesis.
Todo ello redunda en una mejora de la calidad de vida de los usuarios de estas prótesis, muchas de las cuales están destinadas a personas que están en proceso de rehabilitación para recuperar el movimiento de sus extremidades inferiores.
Es el caso del exoesqueleto Hank, desarrollado por Gogoa, que está diseñado para ayudar a personas con daño cerebral adquirido (ABD) o lesiones en la médula espinal en los procesos de rehabilitación.
Este exoesqueleto está considerado uno de los más ligeros y avanzados del mercado e incorpora toda la tecnología para el control de este tipo de dispositivos, incluido el control mediante señales electroencefalográficas (EEG).
El control del exoesqueleto mediante señales EEG permite reforzar las conexiones neuronales de personas con daño cerebral e incluso abre la posibilidad a que una persona con paraplejia o cuadriplejia pueda volver a caminar.
Sin duda el desarrollo de la impresión 3D es uno de los avances más importante en el desarrollo de tecnología y dispositivos dirigidos a personas con discapacidad.
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