La tecnología puede ser un gran aliado para las personas con discapacidad, pero su mal uso puede convertirla en un gran enemigo que podría disparar el porcentaje de la población que tiene una discapacidad.
Es el caso de los auriculares para escuchar música. Los riesgos de poner la música demasiado alta han llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir una advertencia sobre sus efectos nocivos para la salud.
Los datos de la OMS muestran que más de 1.000 millones de jóvenes, lo que representa cerca de la mitad de la población en este rango de edad, podría perder audición por culpa del mal uso de esta tecnología.
Lo curioso es que la solución a este problema está en la propia tecnología. La OMS ha diseñado un nuevo estándar para dispositivos como los auriculares para tratar de reducir estas cifras.
Este nuevo estándar, diseñado por esta entidad en colaboración con la Unión Mundial de Telecomunicaciones, recomienda a los países la introducción de medidas para limitar el volumen de sonido o para advertir a los usuarios sobre los riesgos de escuchar la música muy alta.
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