La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) está informando del riesgo que suponen los cada vez más frecuentes juguetes conectados, ya que en varias ocasiones cuentan con cámara y una red Wi-Fi sin contraseña, de manera que cualquier extraño podría emplearlos para invadir la intimidad de nuestros hogares.
En un principio la conectividad de los juguetes está diseñada para su control remoto a través del móvil, lo que puede resultar muy divertido para los niños, pero el hecho de que este acceso sin hilos pueda aprovecharse para espiarnos en tiempo real es un problema muy serio.
Esta preocupación llevó a la OCU a analizar 5 juguetes que se manejan desde el móvil (Teksta cadelo Robot 4G, Minion MIP turbo dave, BB8, Rovospy y Jumping Race Jett), concluyendo que el Jumping Race Jett de Parrot y el Rovospy de Juguetrónica presentan defectos de seguridad que los fabricantes podría haber evitado protegiendo las conexiones con contraseña. También destacan la necesidad de que los juguetes deberían informar de los permisos que va a pedir su aplicación móvil, explicando para qué se precisan, para evitar abusos.
Con esta denuncia a OCU quiere dejar clara la necesidad de una normativa que regule este tipo de seguridad, material especialmente sensible cuando hablamos de productos dirigidos a menores.
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