¿Lo has escuchado alguna vez?: “¿Para qué vamos a estudiar? ¡Si vivimos una revolución! ¡Si lo que aprendamos hoy no servirá mañana para nada! ¡Si todo el mundo sabe que el sistema educativo tiene que cambiar! De verdad, ¿para qué vamos a estudiar?”.
Saber que el 47% de los puestos de trabajo que hoy conocemos van a desaparecer puede llevar a dos actitudes extremas. En primer lugar, la más fácil: ¿para qué esforzarse? Frente a esta, por supuesto, están los que no se resignan sean como sean los tiempos que les haya tocado vivir. Saben que llegan años difíciles, de destrucción de empleo, pero también de generación, y hace tiempo que aprendieron eso de que “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
Las próximas líneas son para ellos, para todos aquellos que apuesten por salir reforzados del tsunami digital, aunque muchos se vean obligados a hacerlo con bajo presupuesto y, en algunos casos, incluso “tendente a cero”.
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