Google y Apple están colaborando en el desarrollo de una API que facilite la creación de aplicaciones móviles para la lucha contra la COVID-19, permitiendo un mejor seguimiento de las personas infectadas y sus contactos, para lo cual, en vez de analizar la posición GPS de los dispositivos, emplearían la tecnología Bluetooth para saber qué personas estuvieron en la cercanía de otras, para que al detectarse una infección pueda advertirse a los que estuvieran en contacto con el infectado de la posibilidad de haber contraído el coronavirus, facilitando así la construcción de una cadena de infección que ayude especialmente a identificar a infectados asintomáticos.
Esta solución tecnológica se desarrolló con los EE.UU. en mente, pero con vocación global, y desde Reuters aseguran que está siendo bienvenida por los miembros de la Unión Europea, mientras que en las páginas de El País apuntan a otro desarrollo en la misma dirección en una entrevista a la ingeniera gallega que lidera la aplicación móvil europea que rastreará los contagios de la COVID-19.
Carmela Troncoso, ingeniera de telecomunicaciones por la Universidad de Vigo, está liderando un equipo de más de 20 personas de 8 instituciones europeas para crear una aplicación que pueda estar disponible en mayo y que facilite a los ciudadanos saber si estuvieron cerca de alguien que dio positivo en coronavirus al tiempo que mantiene su privacidad. Hablamos de una iniciativa llamada DP-3T (rastreo distribuido de contactos preservando la privacidad), que está evolucionando a gran velocidad y que se basará en una aplicación móvil empleada de manera voluntaria y respetuosa con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). La aplicación instalada en los smartphones de los usuarios generará una clave privada que se mantiene en el terminal y que sirve para ir registrando los contactos del usuario con otras personas que tengan la aplicación instalada y con las que no mantengan el distanciamiento social, de manera que si una de estas personas da positivo por coronavirus su clave privada pase a un servidor para que las personas que estuvieran en contacto con ella reciban una notificación en el móvil que las inste a aislarse voluntariamente y a hacerse la prueba del coronavirus. De este modo sería posible cortar la cadena de infecciones cuando los usuarios aún son asintomáticos.
Por el momento se desconoce si en Europa adoptaremos soluciones basadas en la colaboración entre Google y Apple u optaremos por desarrollos totalmente europeos como el DP-3T, pero parece que en cualquier caso se apostará por soluciones descentralizadas que pongan por delante la privacidad de los usuarios y sus derechos fundamentales, para evitar las reticencias de la ciudadanía a su control telemático desproporcionado.
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