Xunta de Galicia Voluntariado Dixital

Activage.

Viejos teleprotegidos

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Santiago de Compostela, 05/08/19 (10:42)
  • El proyecto europeo Activage, impulsado por el Sergas y la Cruz Roja, está llamado a dar un salto cualitativo en la búsqueda de la independencia de nuestros mayores al extender la comunicación con el usuario en cualquier momento del día y en cualquier lugar.
  • La atención médica en las viviendas y el envejecimiento activo, estrechamente ligados aunque parezca contradictorio e impulsados por los avances tecnológicos a los que asistimos, supondrán mejoras para poner freno a las limitaciones de este colectivo.

 

En el siglo XXI, las personas en la tercera edad tienen un peso determinante en la sociedad, se hunde el sistema familiar tradicional y surgen soluciones tecnológicas a las necesidades de los mayores nunca pensadas: antes la vida no era tan larga y las limitaciones de la ancianidad se superaban con la ayuda de personas jóvenes.

Al revisar mortuorias en La Voz de Galicia, se observa la gran proporción de ellas en que aparece la casa patrucial bajo nombre y apellidos (y apodo, a lo mejor) del difunto. En todas las familias había hijos que quedaban en casa. Frente a eso, en el rural y en el urbano se da hoy el fenómeno de los viejos independientes: personas que no pueden contar con hijos ni parientes jóvenes, mas tampoco quieren abandonar la vivienda en la que probablemente habían formado la familia. Los mayores de aldea desean vivir a pie de la huerta que les da la salud del ejercicio y de la comida; los de ciudad adoran el barrio, la plaza, el parque...

Con capital intervención de los ingenieros de Telecomunicación, funcionarios y asesores, la Comisión Europea trazó líneas-pilar sobre envejecimiento activo y atención médica en el hogar. Lo uno está relacionado con el otro pues, a pesar de la actividad saludable de los mayores, el deterioro físico es inevitable. De estos pilares fueron surgiendo soluciones basadas en los avances en varios aspectos: los sensores y la electrónica ligada a ellos y las redes, sin hilos o con ellos.

La miniaturización y la producción masiva de los sensores condujo a que se puedan medir variables del ambiente y del cuerpo humano, detectar presencias e identificar personas a precios razonables. En cuanto a las redes, se desarrollaron la 2G, la 3G y la 4G con soporte de comunicaciones liberadoras de ancianos, mientras en las redes de cable se pasaba del par telefónico, con baja capacidad de transmisión, al coaxial, capaz de transmitir el alta velocidad; hasta llegar a la fibra óptica, cuya capacidad de transmisión supera a la de cualquier dispositivo que a ella se conecte. Las redes locales de norma wifi, y microrredes de bluetooth y zigbee, completaron la oferta de apoyos.

Llegados a este momento, prolifera en los países de la Unión Europea el perfil del viejo independiente... pero menos. Puede ser pensionista activo en el ámbito profesional, persona dispuesta a aprovechar el tiempo de prórroga con buena salud o ya con ella deteriorada (yendo a peor según aumenta la edad). Puede vivir en compañía de otra persona de su tiempo (caso de los matrimonios) o solo (pues la viudedad es un estado final natural). En cualquier caso, manifiesta estar agusto en la casa mientras se pueda valer, tanto más cuanto más telecuidado se vea.

Un proyecto europeo dirigido a ese efecto es el Activage, con la parcería de una gran empresa gallega en el diseño y en la fabricación. En pruebas ya para el entorno de la vivienda, va a pasar a un nuevo estadio con la comunicación extendida fuera de ella. En la gestión del servicio colaboran el Sergas y la Cruz Roja, en la instalación de la equipación y en la relación con el usuario a cualquier momento de cualquier día.

Los técnicos de la organización filantrópica estudian la vivienda del usuario y colocan sensores de apertura y cierre de puertas, de la casa y de la nevera; de presencia en una selección de cuartos de uso ineludible: alcoba, baño, estar, escritorio (en el caso de actividad profesional en la casa); de humo... Todos esos sensores tienen su respectivo emisor vía zigbee. A esto el Sergas añade un conjunto de aparatos (tensiómetros, coagulómetros, básculas...) conectados por bluetooth.

Usabilidad

Una centraliña contiene el coordinador de las redes del hogar (wifi, zigbee, bluetooth...) que recoge las señales de los sensores, y el correspondiente enrutador para la conexión de la vivienda al centro de atención de la Cruz Roja (por cable o por radio). La centralita es fácil de usar con botones, colocados en ella más uno de colgar; cuenta con un micrófono de altísima sensibilidad, que recoge la voz del usuario desde cualquier esquina de la casa, y un altavoz muy potente. La centralita y sus funciones garantizan seguridad y discreción sobre lo que acontezca en la vivienda teleasistida.

La comunicación usuario-centro de atención tiene calidez humana. El personal del centro, en función de la conversación con el usuario y de sus necesidades, dispone cómo actuar, con medios propios o del Sergas, los bomberos, la policía...

El sistema Activage añade un elemento de inteligencia informática muy bien ideado: en base a los registros de la sensorización, descubre las rutinas del usuario y, en el caso de que éstas se vean alteradas, procede a la interrogación vía audio a través de la centralita. A falta de respuesta, los responsables de ese servicio en la Cruz Roja y en el Sergas deciden el qué hacer a continuación.

La Cruz Roja reparte responsabilidades con alguna persona próxima al usuario (restos del esquema familiar antiguo), quien debe custodiar los elementos de acceso a la vivienda -las llaves- no lejos de esta, en previsión de tener que entrar a dar socorro a sus habitantes cuando estos no sean capaces de franquear la entrada (por ejemplo, en el caso de caída o pérdida de conciencia).

Tanto esas personas de soporte como el usuario disponen de una aplicación para teléfono móvil que muestra la estadística de los sensores, relacionable con las rutinas normales (no abrir la puerta de la nevera o no entrar en el cuarto de baño indica falta de actividades vitales básicas).

Pulsera inteligente

Un nuevo paso en la integración del usuario en el sistema de protección basado en la vivienda es dotarlo de una pulsera inteligente conectada al teléfono móvil vía bluetooth. La pulsera recoge variables vitales del usuario y el móvil las envía al centro de control, de manera que el sistema de seguimiento pueda prever problemas de salud y, si los valores se hicieren críticos, dispararía una alarma, estando el usuario en la casa o geolocalizado en cualquier lugar...

Según hablamos de la 5G y del internet de las cosas, avanza la idea de las casas y los edificios inteligentes: todos los aparatos se han poder comunicar entre ellos, y entre ellos y los humanos que (por el momento) rigen la vida de sus congéneres. Iniciativas como la de Activage se han tener que abrir a la nueva circunstancia tecnológica (pensemos en los proyectos de demostración sobre 5G en Galicia, a iniciarse en las ciudades, donde tanto viejo mora independientemente).

Sería luego bueno (y acaso ya se está trabajando en el asunto) que, contando con las nuevas herramientas telemáticas, entre la Cruz Roja y sus aparceros tecnológicos discurrieran como mejorar el sistema en un aspecto crítico: el acceso inteligente -e inviolable- a las viviendas sin necesidad de recurrir a las llaves físicas. Ya se sabe el que implicaría media hora perdida en ir a buscarlas para abrir la vivienda de alguien que tuvo uno derrame o un infarto (y aún se puede dar el caso de no encontrar a quién custodia esas llaves.

Artículo de Xavier Alcalá publicado en La Voz de Galicia el 04/08/2019.

Tema: General
Fuente: La Voz de Galicia
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