Madrid,
13/11/18 (10:26)
- Entrevistamos a Iñaki Artaza, presidente de la Fundación Envejecimiento y Salud, con motivo de la celebración del Foro Smart Aging 2018, 'un lugar de encuentro de iniciativas innovadoras en torno a la silver economy'
Pregunta.- La SEGG organiza, los días 15 y 16 de este mes, el Foro Smart Aging 2018, en el que se tratarán asuntos como las ciudades inteligentes e inclusivas o los servicios sociales. ¿A quién se dirigen estas jornadas y cuáles son los principales objetivos del encuentro?
Respuesta.- El Foro Smart Aging 2018 pretende ser un lugar de encuentro de iniciativas innovadoras en torno a la silver economy, cuyo eje principal es la persona mayor, con diferentes necesidades en el aspecto social, sanitario y de cuidados requeridos. La tecnología y la innovación pueden tener un papel clave en estos nuevos enfoques y ofrecer soluciones concretas de cara al futuro de las sociedades europeas tan envejecidas.
Integrar a los adultos mayores en la sociedad mediante el uso de la tecnología debe ser una estrategia generalizada.
P.- La silver economy o la ‘economía de plata’ es un concepto del que se está hablando mucho en la actualidad, y que cada vez cobra mayor importancia debido al envejecimiento de la población mundial. En este sentido, ¿qué aspectos concretos abordarán en el encuentro?
R.- Debo decir que ha quedado un programa muy atractivo que intenta plantear soluciones al futuro de la transformación digital en los sectores de la salud, pero también de la inclusión social de las personas mayores. Así, se analizarán temas sociales tan de actualidad como las ciudades amigables con los mayores o los hábitats inclusivos y sostenibles, pasando por la accesibilidad universal y el turismo accesible o la inteligencia ambiental.
Por otra parte, también se abordará cómo la tecnología puede ayudar en el cuidado de la salud de las personas mayores, sin olvidarnos de esos dispositivos (‘Internet de las Cosas’) conectados a la red de forma autónoma que pretenden hacer nuestra vida más sencilla.
P.- Desde el punto de vista social o sanitario, ¿qué nuevas necesidades tienen los mayores de hoy en día?
R.- Envejecer no significa perder la capacidad de adaptarse al cambio, ni querer vivir en el pasado. Los mayores del siglo XXI en nuestro país tienen necesidades similares a las del resto de colectivos. Son muchos los que ya leen la prensa por Internet o realizan gestiones administrativas, bancarias o compras conectados a la red. Cada vez son más los que utilizan las redes sociales: más de un tercio de los mayores de 65 años son usuarios de Facebook, por ejemplo.
P.- El foro se centrará en las iniciativas más innovadoras, a las que muchas veces van ligadas las TIC. ¿Qué papel tiene la tecnología en ámbitos como los servicios sociales o la accesibilidad?
R.- Las TIC ofrecen grandes oportunidades a todos los colectivos de la sociedad, incluyendo a las personas mayores. Pero es necesario contar con un enfoque centrado en la persona, es decir, que las personas mayores estén involucradas en el proceso de investigación tecnológica, que sus voces se oigan y sus necesidades se cumplan.
Las TIC son la palanca clave y necesaria para poder llevar a cabo esta transformación a través de las soluciones de telemedicina y lo que se he venido denominando eHealth o sanidad electrónica. Los beneficios de la implantación son múltiples y afectan principalmente a la prevención y la educación, los resultados clínicos, la gestión, la satisfacción y el ahorro económico.
P.- Se dará un espacio también para hablar de la soledad, una problemática que, se estima, afecta en España a más de un millón y medio de mayores. ¿Cómo pueden las nuevas tecnologías combatirla?
R.- Ya desde Kraut, en 1998, se hablaba de la ‘paradoja de Internet’, de cómo una tecnología eminentemente social pueda acabar reduciendo la implicación social o el bienestar psicológico de sus usuarios.
En el caso de los jóvenes, parece que conectados se sienten menos solos y que, si no lo están, puede que los amigos se olviden de ellos y que se sientan incomunicados.
Sin embargo, en el caso de los mayores que están en situación de soledad, la tecnología puede ayudar a relacionarles con los demás, a encontrar compañía quizás virtual, pero compañía en definitiva. Estar conectado es, de alguna manera, ser o estar visible. Y la visibilidad es una forma de inclusión.
P.- Otro de los temas a tratar en las jornadas es la llamada ‘Inteligencia Ambiental’ al servicio de los mayores. ¿En qué consiste exactamente?
R.- La Inteligencia Ambiental (Aml), el Internet de las Cosas (IoT), la computación ubicua, el pervasive computing, etcétera, son diferentes enfoques de un mismo paradigma: la integración de la informática en nuestro entorno. Es decir, la creación de entornos inteligentes que se adapten a las necesidades, gustos e intereses de la gente que vive en ellos, utilizando la informática para llevar a cabo tareas diarias.
P.- ¿La AmI es la mejor forma de acabar con la brecha digital que separa a los mayores de la tecnología?
R.- Las TIC han cambiado la forma de relacionarse entre las personas, todavía no están a disposición de toda la población, existiendo la llamada brecha digital por razones económicas y por la escasa formación que poseen algunas personas mayores en este ámbito.
Sin embargo, parece claro que las nuevas tecnologías son un recurso relativamente económico, factible y con enormes posibilidades para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ofreciéndoles un estilo de vida más independiente que promueva el envejecimiento activo, las relaciones personales y la participación social y laboral.
Tema: General
Fuente:
entremayores